martes, 8 de abril de 2014

Patient.

Sólo espero que algún día, cuando hayamos aprendido a vivir, y tú sientas que el sol te quema cuando sales y no estoy, y se me congelen las piernas cuando entre y no te vea, justo en el momento en que mis calles sean tus calles, mi café molido tu expresso, mi armario y tus camisas, tu puerta y mi pomo, tus llaves y mi llavero, puede que ese día que para mi no es lejos y para ti es kilometros, podamos querernos de forma que seas tú y yo tuya, que seamos hasta siempre y desde ahora, que falta tiempo y sobra espacio, que yo espero, sólo queda tú asientas. 


Hasta entonces me quedo contigo y antes, conmigo y luego, con lo que llegue, con lo que vayas. 

viernes, 14 de marzo de 2014

ÉL






Hoy me dispongo a hablar de él, del chico de mis sueños o el hombre de mi vida, como queráis verlo.
¿Sabéis esta sensación cuando viajas por la carretera y de repente una pequeña colina hace que 
el estomago te bote de arriba a abajo muy rápido, produciendo vértigo, o cosquillas, según se mire,
y que ya llevas unos segundos con esa sensación y sonríes? Eso me pasa cada vez que él me llama 
preciosa. 

Él tiene unos rizos preciosos color café, más bien grandes, en los que poder enredar los dedos pero sin que se queden pillados. Por verano los lleva cortos y en invierno a veces consigo verle con ellos un poco largos. 
Siempre se chupa los labios cuando va a decir algo sarcástico o antes de guiñarme el ojo derecho, creo que el izquierdo nunca lo usa. En la vida he visto unos labios más besables que los suyos. Me da envidia porque tiene las pestañas mucho más largas que yo, y eso no es justo sabéis, yo soy la chica y me merezco ese derecho, pero es que encima, tiene una espalda ancha donde una se queda dormida al igual que con un sedante.
Muchas veces en la cama, mientras se revuelve buscando el diminuto trozo de manta que le concedo cuando dormimos juntos, me abrazo a su pecho desde atrás y le doy pequeños besos desde los hombros hasta donde me permite mi postura modo koala.
Jamás le habéis visto desnudo. Eso sí que es un espectáculo. Piel blanca que deja ver cuando me paso de la ralla con la lengua. Piernas largas, manos grandes. Tiene un culo normal pero que cuando se pone de pie y cocina sin ropa dan ganas de romperlo a mordiscos. Cuello ancho, unas clavículas jodidamente bonitas, esa cadera que me pierde, y lo que me guardo para mi obviamente.

Él sabe cómo tratarme, conoce perfectamente cuando me enfado y cuando no, cuando quiero sexo y cuando estoy mimosa, también sabe cuando tengo sueño, aunque eso no es mérito suyo ya que me dan calambres cuando se me cierran los ojos. Él es bastante maduro, aunque muchas veces no sabe lo que quiere, eso sí, nunca he visto trabajar más a nadie en mi vida. Y me encanta cuando le brillan los ojos contándome cosas que le apasionan. Números por aquí, lenguaje técnico por allá, que si hemos desarrollado esto, arreglado lo otro, más números... Yo le miro con cara de idiota pensando, joder, no sabes cómo me estás poniendo, ¿por qué tendrás que ser tan inteligente? 
Se lleva muy bien con su madre y se merece el cielo por ello, no todos los hombres saben cuidar bien a una mujer y él lo hace por dos, conmigo tres. Ambicioso en ocasiones y reservado en otras, menos cuando se queda metido entre mi cuello y la almohada diciendo ñoñerías de niños de patio. 
Tiene un humor absurdo como el mío, aunque en ocasiones me mire con cara de 'Olaya, estás loca'. Nos gusta reírnos de tonterías y mandarnos fotos de gatos. Sabe que nunca podríamos tener uno porque acabaríamos por olvidarnos de él (yo espero intentarlo) mientras que nos comemos a besos en alguna esquina de la casa deshidratados y luchando por ver quién se levanta a por agua.

Él es un chico que cuida a los suyos, que tiene mucho amor dentro, y que no se merece nada malo en esta vida, porque se ha ganado una sonrisa diaria. 

Que el camino sigue listo para ti, cariño, que ya sabes cómo encontrarme o encontrarte. Que vendrán tiempos mejores. Que me la suda que no creas en Dios, que quiero ser tu ángel de la guarda.

martes, 18 de febrero de 2014

'Me quieres demasiado'




Si pudiese describir cuánto te quiero, se me acabaría el abecedario de todos los idiomas. No es que no pueda escribir lo bonitas que se vuelven tus manos cuando tomas café, no me cuesta nada detallar lo mucho que crecen tus pestañas cuando duermes o lo grandes que se ponen tus ojos cuando me cuentas algo que te apasiona. Pero es todo el amor que te tengo que siempre me quedaría corta, siempre me faltaría algún adjetivo, y lo intento. A veces pienso en correr gritando lo enamorada que estoy de ti o escribir una saga interminable de sucesos donde me muero por nosotros. También sé llorarte a mares deshaciendo mil pañuelos. Tengo tanto amor, que no me cabe ya en este corazón. Préstame un trozo del tuyo, intentemos que no se pierda, suma y sigue.  
Que si pudiese te querría hasta quedarme sin huellas, sin tinta y sin voz. 

domingo, 19 de enero de 2014

Mi otra mitad.







Si alguna vez te sientes solo, para, sal y mira los relojes cómo dan vueltas sobre si mismos, sal y recoge el camino de rosas que he preparado para ti, todas ellas sin espinas, bien cuidadas, todas ellas se dirigen a mi cama, sal y toca las paredes, suaves para que no te hagas daño.

Si alguna vez me siento sola, pararé, saldré y le daré demasiada cuerda a los relojes, saldré y dibujaré rosas en las baldosas con tiza roja, hasta llegar a tus casa, saldré y lijaré las paredes hasta que tengan tacto de labios.

Si alguna vez te sientes solo, para y recuerda que no hay nada en esta vida que nos separe, ni la poca mecha de un mechero, ni la última hoja de un cuaderno, ni el poso de un café, ni la esquina de un edredón en invierno, porque si alguna vez te falta algo, pararé, saldré y recorreré aceras y carreteras, peajes, desvíos, rotondas, barrios, pasadizos, puentes y estaciones, y te daré todo lo que te falte, para acabar el puzzle que somos.

Si alguna vez me siento sola, ya sé que no me hacen falta caminos reales, ya sé cómo encontrar a mi otra mitad.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

On the road.



¿Cuando pasas por una mala racha, se llega a acabar la carretera? Quiero decir, si las lineas curvas, se vuelven rectas, si los postes de luz alumbran, si los baches se tapan y las señales se palpan.
Porque llevo descarrilada varios meses, hundiéndome en mi propio fango, con las piernas mojadas hasta las rodillas y un corazón que no arranca.
No mienten cuándo dicen que el camino es más tedioso si cargas con mil maletas de preguntas, o quizá, sólo lo digo yo, no lo sé, ¿y tú?, ¿yo?, ¿alguien lo sabe?
Hacer autostop hacia la autoestima es más duro de lo que creía, y cuando el ánimo me recoge resulta ser un viejo pervertido.

martes, 26 de noviembre de 2013

Loneliness.

Las aceras se calientan
Y yo silbo
A los pasos de cebra
Mojados de lluvia

Los peldaños me golpean
Y yo pinto
Los espejos de ascensores
Reflejando tu boca

Y yo beso
Y ellas se agitan

Y yo amo
Y ellos pierden el compás

miércoles, 23 de octubre de 2013

1:00 AM




Esta noche me apetece tocarte en lo oscuro del alma, rozar lo afilada que se pone la luna cuando no dormimos en la misma cama. Apagar una o dos velas, rayar un disco, derramar vino. Me apetece desnudarte suave y tirarte en la cama con sólo un dedo, hacerte el amor y luego follarte. 
Son ya horas para tener el pelo despeinado y rimel en la blusa. Ven, que se me antoja apretujarte en tu lado del colchón, robarte mil metros de almohada, hablar como las niñas pequeñas y besar igual que las putas de cuento. Es la noche perfecta para quererte con tus idas y venidas, con tus libros de números, tu colapso mañanero y tus grietas en los ojos. Tengo incluso lencería preparada en el cabecero para antes de ir a dormir, junto a un vaso de leche fría que acabará por el suelo. No puedo más con el calor, sé mi chorro de agua fría.




Te llevo deseando tantas horas que ya se habrá hecho de día.

martes, 20 de agosto de 2013

Voz seca.

Pensé que eras tú y no yo, pero entonces todo se perdió en lo oscuro, y quedamos de pie sólo los enamorados, preguntándonos qué tan complicado era eso de vivir siendo muchas personas a la vez, porque claro, no es lo mismo tu 'yo' despierto que tu 'yo' amando, ni tu 'yo' tranquilo con tu 'yo' en la distancia.

Y ahí seguimos durante muchas horas, todas esas personas medio débiles medio fuertes, aguantando hasta la última gota, o palabra según se mire, mirándonos los unos a los otros con cara de compasión y empatía. Se podía distinguir en cada uno de nosotros aquello que nos faltaba, un trozito de confianza, un trozito de ira, pero lo que más abundaba eran grandes trozos de aguante.
Porque para resistir años de amor hacen faltan muchos litros de alguien. 


viernes, 7 de junio de 2013

Lo mejor es que sigue ahí.




Lo más bonito de despertar a su lado es que él todavía permanezca dormido, y yo abra los ojos y mire su piel blanca rozando el sol, con las pestañas aún selladas de amor, con los labios secos muy cerca de los míos, respirando despacio, y que mis hombros rocen los suyos, desnudos.
Me encanta despertar a su lado y que tenga el pelo despeinado, formando ondas con los rizos, y colocarle uno detrás de la oreja pero que vuelva a su sitio, que las almohadas estén separadas y compartir la misma, sentir frío y acercarme a su pecho, y que se le duerma un brazo de aguantarme toda la noche.
Es precioso mirarle, y dibujarle en los labios, en la cadera y en las piernas, pero más todavía ver cómo se despereza y nos tapa a los dos con el edredón y me aprieta por la espalda, pero no nos besamos porque es muy temprano.
Y cuando pasan cinco minutos le beso yo, desobediente, y aguanta inmovil mirándome, contándome cuentos en silencio, es entonces cuando me giro y miro a las cortinas que brillan, y un espejo nos retrata, la bella y la bestia.
Por las mañanas, él es lo más bonito que me ha pasado en la vida.

miércoles, 5 de junio de 2013

Don't be afraid, it's only love.



Tú eres mi parte favorita de mi, cariño y me gusta cómo encajas en mi cuello, cómo te amoldas a mis piernas. 
Yo soy la curva perfecta de la música en ti, cariño y me gusta cómo me crecen las palabras en tu boca, el baile de mi pelo entre tus dedos.
Nosotros somos un vinilo rayado, un helado derritiéndose al sol, el olor a hierba de las piscinas, una camisa con la corbata mal anudada, un pincel goteando, los restos de agua en las paredes de la ducha, una almohada templada y un libro por la mitad. 

Cariño, somos esas cosas horribles maravillosas.

viernes, 10 de mayo de 2013

Te extraño.


Nos imagino en los tejados caminando con la mirada baja, dando patadas a pequeñas muescas de tierra que previamente cayeron de las macetas, esas llenas de flores violetas.
Nos imagino girando entre blusas blancas colgando suaves, bailando encima de tablones húmedos, mirando para arriba y para abajo, como la gente de las calles sigue con su vida, comprando el pan muy temprano, leyendo la prensa, con ese sol radiante... 
Pero nosotros estamos tan alto, que la respiración se quiebra, tan alto, que el rocío se congela, tan alto, que las nubes nos envuelven.
Aunque la música llega hasta aquí, y la orquesta posee un violín delicado, una flauta dulce, un saxofón, un piano viejo, y tu voz que la acompaña, pero estamos tan alto...
Nos imagino sentados al borde, de la mano, cabeza apoyada en tu hombro, un vestido que vuela, mis zapatos colgando y tu chaqueta flotando, un beso, muy alto, cada vez más arriba, y más, y más, y llegamos a un punto que no podemos querernos más.

Nos imagino bajando la escalera en silencio, para no despertar a las princesas durmientes, y pisar tierra firme levantando las manos al cielo. ¿Por qué amor? ¿Por qué es tan difícil soñar de puntillas?

martes, 23 de abril de 2013

Desapercibido.


¿Te has parado alguna vez a observar la magia que creas cuando ríes? ¿Y las chispas que salen cuando te humedeces los labios?
Me parece que a veces cuando miras, se calientan las flores con el sol, y que cuando caminas despacio las brisas rompen cristales.
¿Lo has pensado? Sí, eso de que cada vez que besas, los manteles se agitan y los periódicos vuelan, la radio se queja y la música se para, y luego suena más alta.
No sé, quizá no te has fijado en cómo cuando hablas la carretera se seca y las parejas de los coches aprovechan para quererse, hasta que cae la noche, asustada por si te apetece comértela entera.

Y si duermes (ahí si que no te das cuenta) las farolas bailan, y la ropa se desploma con cuidado.
Y si despiertas el zumo mana de los naranjos, las almohadas se pelean y los relojes se estropean. 

¿Lo ves ahora?  ¿Nos ves?